AUTOR: Pabelon
El método que sí
El SMRP lo plantea de otra forma: determinar por comparación qué porcentaje del valor de los activos se está gastando, y presupuestar contra ese referente.
La métrica es el costo total de mantenimiento como porcentaje del RAV.
Y el objetivo publicado por el estándar es menos del 3%, con un cuartil superior entre 0.7% y 3.6% que varía según la industria.
La diferencia de enfoque es esta: el método de la inflación pregunta “¿cuánto gastamos el año pasado?”. El método del RAV pregunta “¿cuánto debería costar mantener activos de este valor en esta industria?”.
La segunda pregunta permite defender un presupuesto. La primera solo permite explicarlo.
Dos formas de llegar al mismo renglón
Ambos métodos pueden producir una cifra presupuestaria, pero la forma de construirla y justificarla es diferente.
Ambos caminos llegan a un presupuesto. La diferencia está en que el método por RAV permite justificar los componentes con referencias separadas, en lugar de heredar automáticamente la base del año anterior.
La advertencia que trae el propio estándar
Aquí hay un matiz que conviene leer completo, porque evita usar mal el objetivo.
El SMRP advierte que el objetivo del cuartil superior solo es razonable si las prácticas de mantenimiento ya son avanzadas y maduras. Y añade, textualmente, que el objetivo debería ser más alto si no lo son: una planta de tercer cuartil con prácticas de tercer cuartil va a tener que gastar como tercer cuartil.
Esto es importante y se ignora seguido. Fijar un presupuesto de clase mundial en una planta que aún no tiene planeación, ni monitoreo de condición, ni un almacén confiable, no produce clase mundial. Produce mantenimiento diferido.
El objetivo no es una meta que se decreta. Es adonde llegas cuando lo demás ya funciona.
El objetivo depende de la madurez
El rango razonable de gasto cambia según el nivel de desarrollo de las prácticas de mantenimiento. La comparación debe considerar tanto el costo como la madurez de la planta.
Lectura esperada: el mismo objetivo de costo puede ser razonable para una planta madura e imposible para otra con prácticas poco desarrolladas. La banda es conceptual y no representa datos estadísticos reales de una industria específica.
Presupuestar el total no alcanza
Un número total anual no permite decidir nada. Lo que permite decidir es saber en qué se descompone, y hay tres cortes que responden preguntas distintas.
Por tipo de mantenimiento. Cuánto va a preventivo, a basado en condición, a correctivo. Es el corte que convierte la estrategia en una conversación económica. El SMRP publica objetivos de reparto: 15% de horas en preventivo, 15% en basado en condición, 55% en correctivo derivado de inspecciones.
Por elemento de costo. Mano de obra interna, mano de obra externa, materiales y repuestos, servicios, indirectos. Es el corte que dice con quién negociar cuando el total crece. Si creció por materiales, la conversación es con compras. Si creció por externos, con contratación. Si creció por horas, con planeación.
Por objeto. A qué activo, línea o centro de costo se carga cada orden. Es el corte que decide a qué nivel podrás calcular cualquier indicador después.
Ese tercer corte tiene una propiedad que conviene entender bien: se puede agregar hacia arriba, nunca desagregar hacia abajo. Si las órdenes se cargan al centro de costo del área en vez de al equipo, el dato por equipo no está oculto: no existe, y no hay forma de reconstruirlo.
Los tres cortes del mismo total
Un mismo costo total anual puede analizarse por tipo de mantenimiento, elemento de costo y objeto. Cada perspectiva responde una pregunta diferente.
Lectura esperada: no son tres presupuestos. Es uno visto desde tres ángulos, y cada ángulo responde una pregunta distinta.
La conversación con contabilidad
Buena parte de la discusión anual sobre el presupuesto no es sobre el monto, sino sobre qué se carga a mantenimiento.
Vale la pena resolverla una vez y dejarla por escrito. El estándar es explícito sobre qué entra en el costo total de mantenimiento y qué no. Y sobre el RAV también:
Incluir refacciones en el RAV, por ejemplo, infla el denominador y hace que tu porcentaje se vea mejor de lo que es. Nadie lo hace de mala fe; se hace porque nunca se acordó el criterio.
Un criterio que conviene dejar por escrito
Acordar con contabilidad qué conceptos integran el costo total de mantenimiento y cuáles forman parte del valor de reemplazo de los activos permite comparar resultados de manera consistente y evitar distorsiones en los indicadores.
Cómo empezar si nunca lo has hecho así
Tres pasos, en este orden:
Calcula o actualiza el RAV. Sin ese número no hay método. Si nadie sabe cómo se calculó el que usas hoy, probablemente venga de la póliza de seguro sin ajustes. Funciona como punto de partida, pero anótalo.
Saca tu porcentaje actual. Costo del año pasado sobre RAV. Ese es tu punto real, no el que crees tener.
Discute la brecha, no el monto. Si estás en 4.2% y la industria está en 2.8%, la conversación deja de ser «necesitamos más» y pasa a ser «estamos 1.4 puntos arriba del sector, y esto es lo que haría falta para cerrarlo». Es una conversación completamente distinta, y es la que dirección puede seguir.
De dónde a dónde
Compara el costo actual de mantenimiento sobre el RAV con una referencia de la industria. La distancia entre ambos representa la brecha que debes analizar.
Lectura esperada: la brecha expresada en dinero permite dimensionar la conversación. Un punto porcentual sobre un RAV de 740 millones equivale a 7.4 millones al año.
En resumen
- Presupuestar por inflación perpetúa el desempeño del año anterior.
- El método del estándar parte del RAV y del porcentaje de la industria.
- El objetivo de menos del 3% solo aplica si las prácticas ya son maduras.
- El total no basta: hacen falta los tres cortes —tipo, elemento y objeto.
- El corte por objeto se decide al configurar el sistema y determina qué preguntas podrás responder después.
- La conversación útil con dirección es sobre la brecha, no sobre el monto.
Calcula tu porcentaje
Armamos una calculadora en Excel con las métricas del Pilar 1 del SMRP: costo sobre RAV, inventario MRO sobre RAV, costo unitario y RAV por persona, con las fórmulas oficiales y los objetivos publicados de la 6.ª edición.
